La ciudad de Nueva York ha dispuesto una nueva regulación educativa que limita el uso de inteligencia artificial en las escuelas públicas de nivel primario e intermedio. La decisión responde a preocupaciones expresadas por familias y especialistas sobre el impacto de estas tecnologías en el aprendizaje infantil.
La medida establece cambios significativos en el uso de herramientas digitales dentro del sistema escolar y forma parte de una política más amplia de revisión del papel de la tecnología en las aulas. El alcance incluye a cientos de miles de estudiantes del sistema público.
Según datos oficiales del Departamento de Educación, la normativa afectará aproximadamente a 600.000 alumnos y alumnas, quienes deberán adaptarse a nuevas reglas sobre el uso de dispositivos y software en sus actividades académicas.
Alcance de la medida en el sistema escolar
La normativa establece que los estudiantes de escuelas primarias e intermedias no podrán utilizar inteligencia artificial hasta su ingreso a la secundaria, donde su uso quedará restringido a casos específicos definidos por el sistema educativo.
Además, se determinó que no se permitirá el uso de pantallas individuales hasta tercer grado, mientras que en los niveles intermedios se recomienda limitar el tiempo frente a dispositivos a un máximo de 45 minutos por jornada escolar.
También se incluyó la prohibición total de los llamados chatbots de compañía, herramientas diseñadas para brindar apoyo emocional o de salud mental a los estudiantes, en todos los niveles educativos.
Excepciones y herramientas autorizadas
Las autoridades aclararon que la normativa no se aplicará a programas de enseñanza aprobados de manera centralizada, como libros electrónicos, software de programación y otras plataformas educativas autorizadas por el sistema escolar.
También se mantendrán excepciones para evaluaciones académicas y para herramientas de apoyo destinadas a estudiantes con discapacidades o a quienes están en proceso de aprendizaje del idioma inglés.
En el caso del cuerpo docente, se permitirá el uso de inteligencia artificial para tareas como la planificación de clases, la traducción de materiales y la redacción de comunicaciones institucionales, aunque quedará prohibido utilizarla para calificar exámenes o tomar decisiones académicas sobre estudiantes.
Reacciones y debate educativo
Diversos funcionarios del sistema educativo señalaron que la medida busca equilibrar la innovación tecnológica con la protección de la interacción humana en el proceso de aprendizaje, destacando la importancia de preservar la creatividad y la curiosidad en las aulas.
Al mismo tiempo, sectores de padres y madres expresaron preocupación por el creciente uso de dispositivos digitales e inteligencia artificial en la educación básica, argumentando que estas herramientas pueden afectar la concentración y favorecer prácticas de copia en evaluaciones.
En otras regiones del país ya se habían implementado restricciones similares, lo que ha impulsado un debate más amplio sobre el rol de la tecnología en la educación moderna y su regulación en los sistemas escolares.
En paralelo, especialistas y miembros de comités educativos continúan analizando el impacto de estas políticas y el futuro de las herramientas de inteligencia artificial dentro del sistema público de educación, especialmente en relación con las aplicaciones ya integradas en plataformas escolares.



