Autoridades vinculadas a la seguridad en alta montaña avanzan en un plan para recuperar uno de los cuerpos más conocidos del Monte Everest, ubicado a unos 8.500 metros de altura. Se trata de “Botas Verdes”, restos que durante décadas funcionaron como punto de referencia para expediciones en la ruta norte.
El caso adquirió nueva relevancia luego de que investigaciones oficiales revisaran la identidad del escalador. Durante años se sostuvo una versión que ahora fue rectificada tras el análisis de datos y testimonios.
La operación, prevista para antes de septiembre, está a cargo de la Policía de Frontera Indo-Tibetana (ITBP), que coordina tareas en una de las zonas más extremas del planeta.
Cambio en la identificación del escalador
Durante casi tres décadas, el cuerpo fue asociado al montañista indio Tsewang Paljor. Sin embargo, una revisión oficial basada en registros de radio, ubicación final y equipamiento técnico permitió establecer que los restos pertenecen en realidad a Dorje Morup, integrante de la misma expedición de 1996.
El ajuste en la identificación se produjo tras contrastar los relatos de sobrevivientes con el análisis detallado de la indumentaria de alta montaña y otros elementos presentes en el lugar.
La corrección de este dato modifica uno de los relatos más difundidos sobre el Everest, donde numerosos cuerpos permanecen congelados debido a las condiciones extremas.
El sitio donde yace “Botas Verdes” se convirtió en una referencia conocida dentro de la ruta, utilizada por escaladores para orientarse en uno de los tramos más exigentes.
Riesgos de la recuperación en la zona de la muerte
El intento de recuperación implica actuar en la denominada zona de la muerte, donde el nivel de oxígeno disponible es aproximadamente un tercio del habitual y las temperaturas pueden descender hasta -40°C.
Especialistas estiman que la operación demandará entre 40.000 y 80.000 dólares, además de la participación de un equipo de hasta diez sherpas encargados de movilizar el cuerpo congelado.
Las condiciones del terreno y la ubicación en la vertiente norte del Everest, bajo jurisdicción china, limitan la posibilidad de utilizar helicópteros para evacuación en caso de emergencia.
Estas variables convierten el descenso en una tarea de alto riesgo, donde cada movimiento debe ser cuidadosamente planificado para evitar incidentes.
Impacto en la familia y rituales pendientes
Para los familiares de Dorje Morup, residentes en la región de Ladakh, la posible recuperación del cuerpo representa la oportunidad de cerrar un proceso marcado por la incertidumbre.
Tras la desaparición en 1996, la familia realizó ceremonias funerarias budistas sin la presencia de los restos físicos, lo que dificultó la elaboración del duelo.
Su esposa, Konchak Yangskit, expresó: "No vi su cuerpo, por eso me costó creerlo".
La confirmación oficial de la identidad permite reconfigurar la historia personal y familiar vinculada a la expedición.
Planes tras la eventual recuperación
En caso de concretarse la misión, los allegados prevén realizar un funeral formal en Leh, capital de Ladakh, siguiendo las tradiciones locales.
La familia también manifestó la intención de conservar elementos asociados a la trayectoria del montañista, incluyendo medallas y certificados de ascenso otorgados en su momento.
"Tenemos previsto conservar la bota verde", indicó su hijo mayor, Punchok Dorjai, en referencia al objeto que dio nombre al caso.
El procedimiento en curso se enmarca en un contexto donde crece el debate sobre la gestión de cuerpos en el Everest y las implicancias éticas y logísticas de su recuperación.



