Durante su exposición en el Foro Económico Mundial de Davos 2026, el presidente Javier Milei volvió a captar la atención internacional con un discurso enfocado en el rol del Estado, la economía de mercado y la política social.
En ese contexto, pronunció dos frases que sintetizaron su enfoque ideológico y generaron un amplio debate:
“A los sectores vulnerables les dejamos de regalar pescado para enseñarles a pescar”
“Y, si es posible, a motivarlos a que creen su propia empresa pesquera”
Ambas expresiones formaron parte de una intervención más extensa en la que Milei defendió el liberalismo económico, cuestionó el asistencialismo estatal permanente y destacó el emprendimiento como herramienta de inclusión social.
La metáfora del pescado y el cuestionamiento al asistencialismo
La metáfora utilizada por Milei no es nueva en el pensamiento liberal, pero su aplicación en un escenario global como Davos le dio un alcance mayor. Al hablar de “dejar de regalar pescado”, el mandatario apuntó directamente contra los sistemas de asistencia social que, según su visión, terminan consolidando la dependencia del Estado.
Para Milei, la ayuda estatal no debe convertirse en un mecanismo permanente de transferencia de ingresos sin contraprestación productiva. En cambio, sostuvo que el foco debe estar en dotar a los sectores vulnerables de herramientas, conocimientos y oportunidades reales para que puedan generar sus propios recursos.
La idea de “enseñar a pescar” se traduce, en términos prácticos, en capacitación laboral, acceso al empleo formal y un entorno económico que permita trabajar y producir sin excesivas restricciones.
El emprendimiento como etapa superior de la inclusión social
El segundo tramo de la frase —“motivar a que creen su propia empresa pesquera”— amplía el concepto más allá de la inserción laboral tradicional. En este punto, Milei introdujo el emprendimiento como objetivo final de la política social.
Desde esta perspectiva, no se trata únicamente de que las personas consigan empleo, sino de que puedan convertirse en generadoras de actividad económica, creando valor, empleo y nuevas oportunidades para otros.
Este enfoque se vincula directamente con su política de reducción de regulaciones, baja de impuestos y eliminación de trabas burocráticas, bajo el argumento de que los obstáculos para emprender afectan principalmente a quienes parten desde situaciones de mayor vulnerabilidad.
La visión del Estado en el discurso de Milei
En Davos 2026, Milei reiteró que el Estado no debe desaparecer, pero sí limitar su intervención. Según su planteo, el rol estatal debe centrarse en garantizar reglas de juego claras, seguridad jurídica y un marco institucional que permita el desarrollo del sector privado.
La asistencia social, dentro de este esquema, tendría un carácter transitorio y focalizado, orientado a situaciones puntuales de necesidad, pero siempre con una salida hacia la autonomía económica. La metáfora de la pesca funciona como una síntesis de esta idea: ayuda inicial, formación y luego independencia.
Un mensaje alineado con su discurso internacional
Las declaraciones sobre los sectores vulnerables se inscriben en una línea discursiva que Milei ha sostenido en distintos foros internacionales. En Davos, volvió a defender al capitalismo de libre mercado como la herramienta más eficaz para reducir la pobreza de manera sostenida.
Ante una audiencia compuesta por líderes políticos, empresarios y organismos internacionales, el presidente argentino presentó su modelo como una alternativa a los sistemas de Estado de bienestar extensivo, proponiendo una sociedad basada en la libertad económica, la responsabilidad individual y la iniciativa privada.
En ese marco, el énfasis en “enseñar a pescar” buscó mostrar que su enfoque no ignora la cuestión social, sino que la aborda desde una lógica distinta a la del asistencialismo tradicional.
Reacciones y debate en torno a sus declaraciones
Las frases pronunciadas por Milei en el Foro de Davos 2026 generaron una fuerte repercusión mediática y política. Para sus seguidores, representan un intento de romper con décadas de dependencia del Estado y de promover una cultura del trabajo y el emprendimiento.
Sus críticos, en cambio, sostienen que el planteo simplifica problemas estructurales complejos y que no todos los sectores vulnerables cuentan con las condiciones necesarias para “aprender a pescar” en contextos de alta desigualdad.
El debate se centra en si un mercado más libre puede absorber e integrar de forma efectiva a quienes parten desde situaciones de exclusión, o si es necesario un rol más activo del Estado para equilibrar esas condiciones iniciales.



