Durante casi tres décadas, su familia nunca perdió la esperanza. Mientras muchos creían que ya no volvería a comunicarse, Munira Abdulla permanecía en un estado de mínima conciencia tras un grave accidente de tránsito. Lo que ocurrió años después terminó convirtiéndose en uno de los casos médicos más extraordinarios registrados.
La mujer, oriunda de Emiratos Árabes Unidos, recuperó la capacidad de hablar 27 años después del accidente que cambió su vida. Su primera palabra estuvo dirigida a la persona por la que había arriesgado todo: su hijo.
La historia fue dada a conocer en 2019 por la BBC y otros medios internacionales luego de que su familia autorizara compartir el caso, que también fue confirmado por el equipo médico que la atendió en Alemania.
El accidente que cambió su vida en cuestión de segundos
En 1991, Munira Abdulla viajaba en automóvil por la ciudad de Al Ain junto a su hijo Omar, de apenas cuatro años. Cuando un autobús impactó contra el vehículo, la madre alcanzó a abrazar al niño para protegerlo del golpe.
El pequeño sobrevivió con heridas leves, mientras que Munira sufrió un grave traumatismo cerebral. Desde entonces quedó en un estado de mínima conciencia y necesitó alimentación por sonda, cuidados permanentes y fisioterapia para evitar el deterioro de sus músculos.
Durante años recibió tratamiento en Emiratos Árabes Unidos y posteriormente en Londres, pero su evolución fue muy limitada.
Un tratamiento en Alemania abrió una nueva posibilidad
Más de dos décadas después del accidente, el caso llegó a conocimiento del entonces príncipe heredero de Abu Dabi, quien financió un tratamiento especializado en la Clínica Schön, en Alemania.
El equipo médico realizó cirugías para aliviar las contracturas, continuó con un programa intensivo de rehabilitación neurológica y administró distintos tratamientos destinados a mejorar su condición física. Aunque existía una mínima esperanza, los especialistas reconocieron que nunca imaginaron un desenlace de ese tipo.
La primera palabra que emocionó a toda la familia
En 2018, mientras Omar descansaba junto a la cama de su madre en el hospital, escuchó que alguien pronunciaba su nombre. Al principio pensó que estaba soñando, pero rápidamente comprendió que la voz provenía de Munira.
Con el paso de los días comenzó a decir nuevas palabras, reconoció a familiares y logró mantener conversaciones sencillas. Para su hijo, aquel instante representó el cumplimiento de una esperanza que había conservado durante 27 años.
Los médicos explicaron que se trató de un caso excepcional y aclararon que recuperaciones similares son extremadamente poco frecuentes.
Un caso que sigue siendo estudiado
Especialistas señalaron que Munira no se encontraba en muerte cerebral, sino en un estado de mínima conciencia, una condición distinta en la que algunos pacientes conservan una actividad cerebral limitada y pueden responder a ciertos estímulos.
Tras recuperar el habla, continuó con un proceso de rehabilitación para mejorar su movilidad y su comunicación. Aunque quedó con importantes secuelas neurológicas, pudo volver a interactuar con su familia y expresar sus necesidades.
Una historia que dio la vuelta al mundo
La recuperación de Munira Abdulla fue difundida por medios internacionales y llamó la atención de neurólogos y especialistas en rehabilitación debido a la duración del estado de mínima conciencia y a la evolución que mostró después del tratamiento.
Su historia también puso de relieve la importancia de diferenciar entre un coma, un estado vegetativo y un estado de mínima conciencia, condiciones que presentan diferencias clínicas relevantes y distintos pronósticos para los pacientes.



