El volcán Puracé, ubicado en el departamento colombiano de Cauca, registró una erupción con emisión de cenizas y gases después del terremoto de magnitud 7,4 que afectó al país. El fenómeno ocurrió mientras el sistema volcánico permanecía bajo vigilancia debido al incremento de su actividad.
Hasta el momento no se había confirmado una relación directa entre el terremoto y la erupción del volcán Puracé. El macizo se encontraba bajo alerta desde marzo y durante el último mes había elevado su nivel de vigilancia ante el aumento de distintos parámetros asociados con su comportamiento.
El Puracé está situado aproximadamente a 26 kilómetros al sureste de Popayán, capital del departamento de Cauca, y forma parte de la cadena volcánica de los Coconucos. El Servicio Geológico Colombiano mantiene un sistema de vigilancia permanente sobre esta zona debido a los cambios registrados durante los últimos meses.
Entre los indicadores analizados se encuentran el incremento de la energía sísmica, las variaciones de temperatura y el aumento de las emisiones volcánicas. También se habían detectado gases como dióxido de azufre y dióxido de carbono, además de material procedente del interior del sistema.
La presencia de cenizas y gases llevó a la Aeronáutica Civil de Colombia a disponer el cierre temporal del Aeropuerto Guillermo León Valencia de Popayán como medida preventiva. Las partículas volcánicas suspendidas en la atmósfera pueden afectar el funcionamiento de las aeronaves y representar un riesgo para la navegación aérea.
El episodio también se relaciona con los antecedentes recientes del volcán. La última erupción del Puracé ocurrió en 1977, mientras que en 2021 se registraron períodos de actividad más frecuentes, aunque de menor dimensión.
El monitoreo del volcán Puracé
El seguimiento científico de la actividad del Puracé comenzó en octubre de 1986. Desde 2007 se desarrolló una ampliación de la infraestructura destinada a controlar los cambios registrados en el sistema volcánico.
Actualmente, la zona cuenta con una red de 32 estaciones de monitoreo. Estos equipos permiten obtener información sobre distintos parámetros relacionados con la actividad sísmica, las emisiones y otros cambios que pueden producirse dentro del complejo volcánico.
La información recopilada por estas estaciones es utilizada por los especialistas para analizar la evolución del comportamiento del Puracé y determinar si los cambios observados representan una modificación significativa de su actividad.
Durante julio, el Servicio Geológico Colombiano ya había advertido sobre modificaciones en la actividad del Puracé y la cadena volcánica de los Coconucos. En ese contexto, la entidad había recomendado evitar el ingreso a las zonas altas mientras continuaban las tareas de observación.
Uno de los informes difundidos durante ese período señaló cambios relacionados con el movimiento de gases dentro de los conductos del volcán. Estos registros fueron incorporados al seguimiento permanente realizado por los especialistas.
La actividad sísmica vinculada con el movimiento de gases también había mostrado un incremento. Cristian Santacoloma, coordinador del observatorio, había explicado que la evolución de estos registros requería una vigilancia continua para determinar el comportamiento posterior del sistema.
Las observaciones realizadas durante julio permitieron identificar además nuevas emisiones de ceniza. Según los registros difundidos por las autoridades, algunas de estas emisiones llegaron a alcanzar alturas de hasta 2.100 metros.
Qué ocurrió después del terremoto
La erupción se produjo después del terremoto de magnitud 7,4 que afectó a Colombia. El epicentro del movimiento sísmico se ubicó en el departamento del Chocó, mientras que el Puracé se encuentra hacia el este, en territorio del Cauca.
La proximidad temporal entre ambos acontecimientos no permite establecer por sí misma que exista una relación causal. La posible conexión entre la actividad sísmica y la volcánica requiere el análisis de los registros obtenidos por los organismos científicos encargados del monitoreo.
La evolución de la actividad del Puracé continuará siendo observada mediante la red instalada en la cadena volcánica. Los especialistas analizarán los cambios en la sismicidad, las emisiones de ceniza, los gases y la temperatura para determinar el comportamiento del sistema.
El cierre preventivo del aeropuerto de Popayán responde al riesgo que las cenizas volcánicas pueden representar para las operaciones aéreas. La medida permanecerá vinculada a la evaluación de las condiciones atmosféricas y a la evolución de las emisiones procedentes del volcán.
El Puracé permanece bajo seguimiento debido a los cambios acumulados durante los últimos meses. La actividad registrada en julio, el incremento de determinados parámetros y la posterior emisión de cenizas forman parte de los elementos considerados en la vigilancia actual del complejo volcánico.



