El desarrollo energético argentino suma un nuevo proyecto de infraestructura con foco en el transporte de gas natural desde la cuenca neuquina hacia el centro del país. La iniciativa busca resolver limitaciones estructurales que afectan el abastecimiento en períodos de alta demanda.
En este contexto, el sistema de gasoductos aparece como un factor clave para aprovechar la producción de Vaca Muerta, una de las principales reservas de gas no convencional de la región, cuya disponibilidad no siempre logra trasladarse de forma eficiente a los centros de consumo.
El invierno pasado evidenció una situación crítica: la industria local registró faltantes de suministro en los días de mayor consumo, mientras aumentaba la dependencia de importaciones de gas natural licuado (GNL) a precios elevados.
Características del gasoducto Manuel Belgrano
La empresa Transportadora de Gas del Norte (TGN) presentó el proyecto del gasoducto Manuel Belgrano, una obra de aproximadamente 753 kilómetros que conectará Tratayén, en Neuquén, con La Carlota, en Córdoba.
La inversión inicial estimada asciende a US$1500 millones, aunque con obras complementarias sobre la red existente el monto total alcanzaría los US$2200 millones, según los datos informados por la compañía.
El trazado atravesará cinco provincias argentinas: Neuquén, Río Negro, La Pampa, San Luis y Córdoba, consolidando una nueva vía de abastecimiento energético para el centro y norte del país.
Capacidad, obras y expansión del sistema
El proyecto contempla una capacidad inicial cercana a los 13 millones de metros cúbicos diarios, destinada a abastecer industrias, generación eléctrica y potenciales exportaciones regionales.
La infraestructura incluirá tramos de distintos diámetros, junto con estaciones compresoras y ampliaciones en la red actual para optimizar el flujo de gas a larga distancia.
Además, se prevé la incorporación de 147 kilómetros de loops de refuerzo y nueva potencia instalada en plantas compresoras distribuidas en varias provincias del sistema troncal.
Impacto económico y energético del proyecto
De acuerdo con estimaciones del sector, la obra podría reducir significativamente la necesidad de importaciones de energía, especialmente de GNL y gasoil, durante los períodos de mayor consumo invernal.
También se proyecta un incremento en la capacidad de exportación de gas hacia países limítrofes, lo que generaría ingresos adicionales para el sistema energético argentino.
Durante la fase de construcción, el proyecto podría generar empleo para aproximadamente 2000 trabajadores, impulsando la actividad en las regiones involucradas.
Etapas de ejecución y planificación
La planificación del gasoducto contempla el inicio de obras en abril de 2027, con una puesta en funcionamiento estimada para abril de 2029, sujeto al avance de las licitaciones y aprobaciones regulatorias.
El proceso incluye concursos de capacidad y adjudicación de contratos en distintas etapas del sistema de transporte, con el objetivo de definir el uso futuro de la infraestructura.
La empresa también prevé solicitar la incorporación del proyecto al régimen de incentivos para grandes inversiones, con el objetivo de mejorar su financiamiento y ejecución.
Contexto del sistema energético argentino
El proyecto se enmarca en un conjunto de obras destinadas a ampliar la infraestructura de evacuación de producción desde Vaca Muerta, que incluyen gasoductos, oleoductos y ampliaciones de plantas compresoras.
Estas inversiones buscan reducir cuellos de botella en el transporte energético, una limitación que ha condicionado el abastecimiento interno en períodos de alta demanda.
La expansión del sistema de transporte se considera un factor determinante para consolidar el aprovechamiento pleno de los recursos no convencionales disponibles en el país.



