El consumo de carne vacuna atraviesa una caída sostenida en el último año, en un contexto marcado por cambios en los hábitos alimentarios, variaciones de precios y menor disponibilidad de hacienda. Según datos recientes de la industria, la tendencia muestra una reducción significativa en el consumo per cápita.
En este escenario, distintos informes señalan que el mercado interno experimenta una transformación estructural, donde el pollo, el cerdo y otras proteínas alternativas ganan participación frente a la carne vacuna tradicional.
De acuerdo con la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), en los últimos 12 meses el consumo de carne cayó alrededor de un 10%, con una baja de casi 5 kilos por persona.
Caída del consumo de carne en cifras oficiales
Los registros indican que en el último año el consumo per cápita se ubicó en 46 kilos anuales por habitante, lo que representa una baja de aproximadamente 9,5% respecto al período anterior.
En términos absolutos, el descenso equivale a cerca de 4,9 kilos menos por persona, un dato que refleja la contracción del mercado interno de carne vacuna.
Durante los primeros ocho meses de 2026, el consumo total alcanzó aproximadamente 1,377 millones de toneladas res con hueso, lo que implica una reducción de unas 175.600 toneladas en comparación con el mismo período del año anterior.
Esta dinámica se relaciona con factores de precios, cambios en el consumo y mayor demanda de proteínas alternativas como el pollo, el cerdo y el huevo.
El ajuste en el consumo también se vincula con una menor disponibilidad de hacienda, lo que impacta en la cadena de producción y comercialización.
Producción, faena y factores del mercado ganadero
La evolución del sector ganadero muestra una reducción en la disponibilidad de hacienda, lo que impacta directamente en los niveles de faena y en la oferta de carne en el mercado interno.
Según la CICCRA, en agosto se faenaron aproximadamente 1,011 millones de cabezas, lo que representa una caída del 12,9% respecto al mismo mes del año anterior.
Este comportamiento influye en la estructura de precios, que se mantiene elevada pese a la reducción del consumo.
Especialistas del sector señalan que la menor oferta de ganado genera presión sobre los valores finales, afectando tanto al consumidor como a la cadena comercial.
En este contexto, también se observa una tendencia hacia la liquidación de hacienda en determinadas etapas del ciclo productivo, lo que reduce el stock disponible.
El debate sobre la política ganadera y la dinámica de exportación se mantiene como uno de los factores relevantes en la evolución del sector.
Cambios en el consumo y sustitución de proteínas
El consumo de carne vacuna se ve afectado también por un cambio en los hábitos alimentarios de la población, con mayor presencia de pollo, cerdo y huevo como alternativas más accesibles.
Estos productos han registrado un crecimiento sostenido en los últimos años, impulsados por diferencias de precios y nuevas preferencias de consumo.
Comerciantes del sector minorista señalan que la demanda de carne vacuna ha disminuido en comparación con décadas anteriores, cuando concentraba la mayor parte de las ventas en carnicerías.
Actualmente, una parte importante del consumo se orienta hacia cortes más económicos o hacia sustitutos de menor costo.
El comportamiento del consumidor refleja una adaptación a la situación económica, priorizando opciones que permiten reducir el gasto mensual en alimentos.

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