La crisis en las panaderías volvió a quedar en el centro de la escena por la combinación de aumentos de costos, menor consumo y pérdida de puestos de trabajo. Desde el sector advierten que la situación afecta tanto a los comercios como a los consumidores.
Martín Pinto, presidente del Centro de Panaderos de Merlo, señaló que el rubro atraviesa un escenario de fuerte presión económica por el encarecimiento del trigo, los insumos, las tarifas y los gastos operativos.
El aumento del trigo vuelve a golpear al sector panadero
Según explicó Pinto, la reciente suba del valor del trigo generó un nuevo impacto sobre una actividad que ya venía acumulando dificultades durante los últimos años.
“Hace dos años y este último tiempo fue donde más me golpeó”, expresó el dirigente panadero al describir el deterioro que enfrenta el sector.
También vinculó el incremento del trigo con el conflicto internacional entre Estados Unidos e Irán y resumió el efecto sobre los comercios como “Otro cachetazo para el panadero”.
Panaderías cerradas y empleos perdidos
El representante del Centro de Panaderos de Merlo afirmó que la crisis ya dejó consecuencias directas sobre la estructura del rubro. De acuerdo con sus datos, en los últimos dos años se perdieron 2.800 panaderías y más de 17.000 puestos de trabajo.
Para Pinto, uno de los problemas centrales es la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores. En ese sentido, sostuvo que “Lo único que no aumenta es el salario de la gente”.
La caída del ingreso disponible reduce las compras diarias y obliga a muchas familias a recortar productos que antes formaban parte del consumo habitual.
El consumo cayó con fuerza en los primeros meses del año
El dirigente indicó que durante los primeros tres meses del año el consumo en panaderías bajó un 45% frente al mismo período del año anterior.
“No vendemos y nos aumenta todo”, afirmó Pinto al describir la situación que atraviesan los comercios del sector.
La baja no afecta por igual a todos los productos. Según detalló, los artículos de pastelería, tortas, tartas y sándwiches de miga registraron una caída cercana al 87%.
El pan también muestra una baja significativa
Además de la merma en productos de confitería, Pinto señaló que la venta de pan cayó alrededor de un 60%, un dato relevante por tratarse de uno de los alimentos más presentes en la mesa diaria.
El retroceso en las ventas refleja el impacto de la inflación, los aumentos de precios y la reducción del poder de compra en los hogares.
Para el sector panadero, el problema se profundiza porque los costos continúan en aumento mientras la demanda se contrae.
La pérdida del poder adquisitivo impacta en la alimentación cotidiana
Pinto advirtió que la situación social ya se observa en consumos básicos. Según planteó, muchas personas redujeron incluso compras mínimas vinculadas a la alimentación diaria.
“La gente consume pan, hoy no tiene… si acudís para comer y tomás una taza de mate cocido con pan, ya ni siquiera eso puede la gente”, afirmó.
El escenario expone la tensión entre precios, salarios y consumo en un rubro que depende de la venta diaria y de productos de alta rotación.

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