Un grupo de familias impulsa una iniciativa legislativa destinada a regular el acceso de niños y adolescentes a dispositivos móviles y plataformas digitales. La propuesta busca establecer límites de edad para el uso de celulares y redes sociales, con el objetivo de que el Congreso debata una norma específica sobre el acceso digital en menores. La campaña fue promovida por el movimiento Manos Libres, que lanzó una petición pública para reunir firmas y solicitar el tratamiento del proyecto.
Un proyecto para regular el acceso digital de niños y adolescentes
La iniciativa propone la creación de una normativa denominada Ley de Acceso Digital Infantil. Entre los puntos centrales, plantea restringir la venta de smartphones con datos móviles a menores de 14 años y permitir únicamente el uso de teléfonos básicos que funcionen para llamadas y mensajes de texto. También contempla el uso de dispositivos diseñados para niños, como relojes inteligentes con funciones limitadas.
Además, el proyecto plantea modificar la edad mínima para acceder a redes sociales. Actualmente, muchas plataformas establecen el límite en 13 años, pero la propuesta busca elevarlo a 16 años mediante un sistema de verificación de edad que obligue a las empresas tecnológicas a controlar el ingreso de menores.
Una iniciativa impulsada por familias
El movimiento Manos Libres comenzó a gestarse a partir de conversaciones entre padres de un colegio privado ubicado en Garín. La inquietud surgió cuando algunas familias plantearon la posibilidad de retrasar el momento en que los niños reciben su primer teléfono inteligente.
Con el paso del tiempo, la propuesta se extendió a otros cursos y colegios. Según los impulsores, la preocupación por el acceso temprano a dispositivos digitales era compartida por muchas familias que ya enfrentaban situaciones vinculadas al uso intensivo de pantallas, como discusiones cotidianas por el tiempo de uso o dificultades para limitar la exposición a internet.
La iniciativa se expandió a través de redes de padres y madres de distintos puntos del país, lo que permitió consolidar una organización que hoy reúne a miles de familias interesadas en promover acuerdos colectivos sobre el uso de tecnología en la infancia.
La campaña para reunir firmas
Para impulsar el tratamiento legislativo, el movimiento publicó una petición en la plataforma Change.org dirigida al Congreso de la Nación. En el texto se convoca a padres y madres a respaldar la propuesta con su firma y promover el debate sobre el uso de tecnología en menores.
La iniciativa plantea: “Dejemos que los chicos sigan siendo chicos”. En el documento también se detalla la propuesta central: “¿La solución? Una ley de Acceso Digital Infantil: prohibir la venta de smartphones con datos móviles a menores de 14 años; hasta esa edad solo permitir teléfonos básicos (llamadas + SMS) y relojes smart para niños”.
El texto de la petición agrega: “Que se legisle para elevar de 13 a 16 años la edad mínima de acceso a redes sociales y que se haga cumplir mediante verificación de edad”. En sus primeras horas en línea, la campaña reunió miles de firmas de apoyo.
El origen del debate entre padres
El punto de partida del movimiento se relaciona con un mensaje enviado en un grupo de WhatsApp de padres. En ese espacio, uno de los integrantes planteó la inquietud sobre la edad cada vez más temprana en la que los niños acceden a teléfonos inteligentes.
La pregunta planteada fue: “¿A alguien más le preocupa que nuestros hijos tengan smartphone tan chicos? ¿Y si intentamos retrasarlo?”. Ese planteo abrió un intercambio entre las familias del colegio, donde surgió la idea de establecer acuerdos colectivos para demorar la entrega de dispositivos.
En el mismo intercambio también se expresó otra preocupación vinculada al entorno social de los niños. “El tema es que no tenemos que ser uno solo. Tenemos que ser muchos para que ninguno termine teniendo que darle un celular a su hijo para que no se quede afuera de todo”.
Debates sobre el impacto de las pantallas en la infancia
La discusión sobre el uso de tecnología digital en menores se intensificó en distintos países en los últimos años. Entre los factores que influyeron en el debate se encuentra la publicación del libro La Generación Ansiosa, del psicólogo estadounidense Jonathan Haidt, que analiza el crecimiento del uso de teléfonos inteligentes y redes sociales en adolescentes.
El planteo del autor señala que la expansión del acceso permanente a dispositivos con conexión a internet coincidió con un aumento en problemas vinculados al bienestar emocional de los jóvenes, como dificultades para tolerar la frustración, episodios de ansiedad y cambios en los hábitos de socialización.
Este tipo de investigaciones fue tomado como referencia por distintos grupos que promueven regulaciones o acuerdos familiares para limitar la exposición temprana a pantallas.
Posturas de especialistas sobre el uso de dispositivos
Los impulsores del proyecto sostienen que la iniciativa cuenta con el respaldo de especialistas que analizan el vínculo entre infancia y tecnología. Entre las voces citadas se encuentra la especialista en desarrollo infantil Silvina Pedrouzo, quien afirmó: “El bienestar de un niño o un adolescente depende de un cuidador sensible y presente, que le brinde acompañamiento en todos los entornos que habita”.
También se menciona la opinión del psicólogo Alejandro Schujman, quien expresó: “Me entristece en lo profesional, pero más en lo personal, cuando veo a niños y niñas de dos o tres años en mesas de bares y restaurantes con sus padres abducidos por las tabletas”.
El debate sobre el rol de las empresas tecnológicas
Desde el movimiento que promueve la iniciativa señalan que las familias enfrentan dificultades para regular el acceso digital de los menores sin contar con normas más amplias. Según sostienen, las plataformas digitales y las compañías tecnológicas ofrecen contenidos y servicios diseñados para captar la atención de los usuarios más jóvenes.
En ese contexto, consideran que una legislación permitiría establecer límites claros para el acceso a plataformas digitales y promover herramientas de control que reduzcan la exposición temprana a contenidos potencialmente inapropiados.
Acuerdos entre familias para retrasar el acceso al celular
Además del impulso a una ley, el movimiento promueve acuerdos entre padres y madres para retrasar la entrega del primer teléfono inteligente a los niños. Según explican, cuando la decisión se toma de forma colectiva resulta más sencillo sostenerla en el tiempo.
“Sabíamos que cuando uno decide no darle el teléfono a su hijo de forma aislada es un camino mucho más sinuoso y dificultoso que cuando lo hacés en comunidad, porque la presión baja y los chicos ya no pueden decir ‘Mamá, todos lo tienen y yo no’. Generar acuerdos entre familias es clave para proteger a los chicos”.

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