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29 agosto 2025

El consumo de carne vacuna cayó al nivel más bajo en 30 años: ¿Cómo impacta esto en los consumidores?

En 2025 el consumo de carne vacuna cayó a mínimos de 30 años. Impacto de precios, exportaciones y cambios en los hábitos.

El consumo de carne vacuna en Argentina alcanzó en 2025 un nivel mínimo que no se registraba desde los años noventa.

Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra), el promedio anual se ubicó en 47,8 kilos por habitante a comienzos del año, con una leve recuperación a 50,1 kilos hacia mitad de 2025. La tendencia refleja tanto las dificultades económicas de los hogares como la reorientación de la oferta hacia los mercados externos.



Factores económicos y cambios en la dieta

El retroceso en el consumo responde en gran medida a la pérdida del poder adquisitivo y a los aumentos de precios en los cortes más tradicionales. El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) informó que los cortes bovinos registraron subas de más del 30% en lo que va de 2025, lo que obligó a millones de hogares a modificar su dieta y optar por alternativas más económicas como pollo, cerdo, pastas y arroz. De este modo, el asado dejó de ocupar el mismo lugar central en la mesa familiar, siendo reemplazado por combinaciones más variadas y sensibles al presupuesto disponible.



Exportaciones y disponibilidad interna

Otro factor decisivo ha sido la liberación de exportaciones de cortes populares desde enero de 2024, medida que permitió destinar al comercio exterior productos como asado, vacío, matambre y falda. La decisión incrementó el flujo de divisas, pero también redujo la oferta doméstica y presionó sobre los precios internos. En paralelo, informes privados de Scentia y NielsenIQ mostraron que el consumo masivo de alimentos y bienes básicos se retrajo alrededor de un 9% interanual en el primer trimestre de 2025, confirmando un escenario de debilidad en la demanda.



Un nuevo patrón de consumo

Aunque Argentina mantiene uno de los niveles más altos de consumo per cápita de carne vacuna a nivel mundial, los datos actuales evidencian un cambio estructural. Los frigoríficos priorizan las colocaciones externas cuando la paridad internacional resulta favorable, mientras que el mercado interno se adapta a hábitos de compra más diversificados. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento interanual de 5,7% a principios de 2025, pero ese repunte macroeconómico no se tradujo en una mejora uniforme de los ingresos familiares, lo que mantiene la presión sobre la dieta de los argentinos.



Perspectivas a corto plazo

La evolución del consumo interno de carne vacuna dependerá de la dinámica inflacionaria, de los ajustes salariales y del equilibrio entre exportaciones y mercado interno. El repunte observado desde el piso de 47,8 kilos anuales es una señal parcial, en un escenario donde la demanda continúa frágil y la búsqueda de alternativas más accesibles sigue marcando el rumbo en la mesa argentina.

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