Top Ad 728x90

21 abril 2025

Cuándo es el funeral del Papa Francisco en el Vaticano: día y horario

Tras el fallecimiento del Papa Francisco, el Vaticano se prepara para llevar adelante las exequias del primer pontífice argentino, en un proceso marcado por siglos de tradición, pero con notables modificaciones introducidas por el propio Francisco durante su papado.

Un protocolo preciso tras la muerte de un Papa

La muerte del Papa Francisco activó una serie de procedimientos que se siguen desde hace siglos en la Iglesia Católica. Aunque aún no se ha anunciado oficialmente el día ni la hora de su funeral, el marco ritual ya está establecido por normas canónicas.



Este protocolo se inicia con la confirmación formal del deceso en la residencia papal y continúa con la anulación de los símbolos de su autoridad, como el anillo del pescador y el sello pontificio.

En los días siguientes, el cuerpo será trasladado a la Basílica de San Pedro, donde se abrirá al público para permitir el último adiós de los fieles. Luego se celebrará la misa fúnebre y se procederá al entierro.

Las normas eclesiásticas estipulan que las exequias deben tener lugar entre el cuarto y sexto día después del fallecimiento. Posteriormente, la Iglesia observa un período de nueve días de duelo litúrgico, conocidos como los novendiali.



La sede vacante y el camino hacia un nuevo pontífice

Con la muerte de un papa, la Santa Sede entra en un estado conocido como "sede vacante". En ese contexto, todos los cardenales con derecho a voto deben reunirse en Roma para participar en el cónclave, del cual surgirá el sucesor de Francisco.

El derecho canónico establece que el cónclave debe comenzar entre 15 y 20 días después del inicio de la sede vacante, aunque este plazo puede acortarse si todos los cardenales están presentes. Mientras tanto, la atención internacional sigue puesta en el Vaticano, no solo por el duelo, sino también por el futuro inmediato de la Iglesia Católica.



Cambios en las exequias: la impronta personal de Francisco

Durante su pontificado, Francisco introdujo modificaciones en el rito funerario que tradicionalmente acompaña la muerte de un Papa. Estas reformas quedaron plasmadas en una nueva edición del Ordo Exsequiarum Romani Pontificis, publicada el 20 de noviembre de 2024.

El documento establece una simplificación del esquema tradicional, manteniendo las llamadas "tres estaciones" (en la residencia del pontífice, en la basílica y en la sepultura), pero ajustando algunos aspectos simbólicos y logísticos. Entre los cambios más notables figura la decisión de omitir el uso del catafalco —una plataforma elevada donde solía colocarse el cuerpo—, optando por una exposición más cercana a los fieles, con el féretro colocado directamente a nivel del suelo.

Asimismo, el ceremonial ya no incluirá la colocación del báculo junto al ataúd, en línea con lo establecido para los obispos diocesanos, reflejando una perspectiva que iguala al pontífice con el resto del episcopado.



Un lugar de reposo elegido con devoción

En lugar de ser sepultado en las grutas vaticanas bajo la Basílica de San Pedro, como la mayoría de sus predecesores, Francisco expresó su deseo de descansar en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma. Este templo alberga el ícono de la Virgen Salus Populi Romani, una figura por la que el Papa manifestó una especial devoción a lo largo de su vida.

Según reveló en una entrevista concedida a la periodista mexicana Valentina Alazraki a fines de 2023, su vínculo con esta imagen mariana precedía incluso a su elección como Papa. "Es mi gran devoción. Y antes, ya cuando venía, siempre iba ahí el domingo en la mañana que estaba en Roma, me iba un rato allí. Sí, hay una ligazón muy grande", comentó entonces.



Una despedida austera, según su voluntad

Otra de las reformas impulsadas por Francisco fue la elección de un ataúd más simple para su sepultura. En contraste con la práctica habitual de utilizar tres ataúdes (de ciprés, plomo y roble), Francisco dispuso que el suyo fuera de madera, con revestimiento interior de zinc. Este gesto se enmarca en una visión más austera del rol papal y de la muerte misma.

Además de simplificar el ritual, el Papa había anticipado con humor que sería él mismo quien lo inauguraría: "El ritual lo estreno yo", dijo en la misma entrevista, dejando entrever que su deseo era dejar una huella sobria, pero firme, también en su despedida.

0 comments:

Publicar un comentario