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15 octubre 2026

Brasil aprobó el recorte de la semana laboral a cinco días antes del balotaje presidencial

El Senado de Brasil aprobó reducir la semana laboral de 44 a 40 horas sin recorte salarial, antes del balotaje entre Lula y Flávio Bolsonaro.

La reducción de la jornada laboral en Brasil obtuvo el respaldo del Senado el miércoles 14 de octubre. La reforma contempla pasar de 44 a 40 horas por semana, mantener las remuneraciones y ampliar el descanso semanal.

(Foto: Brasil aprobó el recorte de la semana laboral a cinco días).

Qué cambia con la semana laboral de cinco días

El nuevo esquema reemplaza la distribución de seis días de trabajo y uno de descanso por una semana laboral de cinco días. La modificación combina una menor carga horaria con una jornada adicional de reposo, sin que esa reducción implique una disminución del salario.

La iniciativa promovida por Luiz Inácio Lula da Silva fue tramitada como una enmienda constitucional. Su aprobación parlamentaria llegó cuando faltaban once días para la segunda vuelta presidencial, prevista para el 25 de octubre.

El debate sobre las 40 horas semanales sin recorte salarial ocupa un lugar central en la campaña del mandatario. La votación incorporó esta reforma al escenario electoral en el que busca un nuevo período de gobierno.

El respaldo de Flávio Bolsonaro a la reforma laboral

Los senadores dieron su aprobación en dos votaciones celebradas durante una misma sesión. El acompañamiento incluyó a representantes opositores, después de que sus agrupaciones permitieran que cada legislador definiera su posición.

Flávio Bolsonaro, adversario de Lula en el balotaje, apoyó la propuesta tras haberla cuestionado anteriormente. El martes previo al tratamiento anunció que modificaría su postura en respuesta a la demanda ciudadana.

El candidato del Partido Liberal participó de la votación a distancia mientras desarrollaba actividades proselitistas en Porto Alegre. Su cambio de posición generó cuestionamientos entre legisladores oficialistas, que expresaron dudas sobre la continuidad de la medida ante una eventual alternancia presidencial.



Los trabajadores alcanzados y el debate sobre los costos

Las organizaciones sindicales calcularon que alrededor de 22 millones de trabajadores podrían experimentar una reducción de su horario. Desde ese sector, el cambio fue vinculado con reclamos sostenidos sobre la distribución del tiempo entre empleo y descanso.

Durante el debate, el titular del Senado, Davi Alcolumbre, destacó el alcance social de la iniciativa. Por su parte, Esperidião Amin, integrante del espacio que respalda a Bolsonaro, planteó la necesidad de coordinar con las empresas la adaptación a las nuevas condiciones.

La Federación de Comercio de São Paulo presentó estimaciones contrarias a la reforma. Según sus proyecciones, el costo por hora trabajada podría aumentar un 22 % y podrían perderse hasta 1,2 millones de empleos. Estas cifras corresponden a escenarios planteados por la entidad empresarial.

El senador Randolfe Rodrigues, del Partido de los Trabajadores, rechazó los argumentos económicos utilizados contra la iniciativa. En su intervención mencionó las experiencias de Finlandia, Australia, Francia, Alemania, Noruega y Países Bajos para defender una menor duración del trabajo semanal.



La reacción de Lula y el escenario electoral

Lula se pronunció el jueves sobre la decisión legislativa y la describió como una «conquista histórica». En sus publicaciones relacionó la disminución del horario laboral con una mayor disponibilidad de tiempo para la familia, el cuidado personal y el descanso.

El presidente también sostuvo que «quien construye Brasil todos los días también merece tiempo para vivir». La declaración formó parte de su respuesta pública a la aprobación de una de las medidas que había incorporado a su agenda política.

La disputa presidencial enfrenta al mandatario del Partido de los Trabajadores con el representante del Partido Liberal. Bolsonaro terminó por delante en la primera vuelta, con cerca del 47 % de los votos, mientras que Lula obtuvo aproximadamente el 45 %.

Dentro de la oposición, algunos legisladores acompañaron la modificación constitucional y cuestionaron al mismo tiempo la velocidad de su tratamiento. Sus críticas se concentraron en la cercanía de la votación con el balotaje del 25 de octubre y en el uso electoral que atribuyeron al oficialismo.

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