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21 octubre 2026

Alerta de la ONU: El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes

La ONU advierte sobre la intensidad de El Niño en 2026 y sus efectos en las lluvias, las sequías y el calor hasta 2027.

La evolución de El Niño durante 2026 motivó una advertencia de Naciones Unidas por sus posibles repercusiones sobre las lluvias, las temperaturas y el abastecimiento de agua. El escenario presentado contempla efectos diferentes según la región, con amenazas para las comunidades expuestas a inundaciones o períodos prolongados de sequía.

(Foto: Imagen ilustrativa).

En una comparecencia realizada el 21 de octubre, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) comunicó que el episodio podría alcanzar una "intensidad sin precedentes". La evaluación se apoya en las proyecciones del calentamiento del océano Pacífico tropical para los próximos meses.

Qué anticipa el pronóstico de El Niño para 2026 y 2027

El informe estacional correspondiente al trimestre comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027 señala una "mayor intensificación hacia condiciones de El Niño más fuertes". Los modelos sitúan el máximo del calentamiento hacia diciembre, aunque ese momento no determinaría el final de sus repercusiones.

La estimación para la región oceánica Niño 3.4, utilizada para seguir la evolución del fenómeno, ubica la anomalía media estacional de la superficie del mar cerca de 3,8 °C por encima del promedio. Ese valor corresponde a una zona del Pacífico y no representa un aumento equivalente de la temperatura del aire en todos los países.

La argentina Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, sostuvo que el episodio podría situarse "literalmente fuera de las escalas de seguimiento que hemos utilizado durante las últimas cuatro décadas". La advertencia describe la magnitud potencial del calentamiento observado y proyectado en el área de seguimiento.

Por qué los efectos podrían continuar después de diciembre

La fecha prevista para el máximo oceánico no implica que las alteraciones meteorológicas desaparezcan inmediatamente. Los cambios en la distribución del calor y las precipitaciones pueden seguir afectando a distintas regiones después de que el fenómeno comience a perder intensidad.

"Esto tendrá consecuencias de gran alcance para los patrones climáticos en todo el mundo. Y sus impactos podrían prolongarse mucho más allá de su punto máximo, alrededor de diciembre de 2026", adelantaron. Por ese motivo, el seguimiento abarca tanto el cierre del año como los primeros meses de 2027.



Cómo podrían cambiar las lluvias en América Latina

El panorama regional combina áreas con posibilidad de precipitaciones abundantes y otras expuestas a déficits de agua. Para el sur de Sudamérica, la información difundida advierte sobre condiciones que pueden favorecer episodios de lluvia intensa, con implicancias para las zonas vulnerables a anegamientos y desbordes.

En sectores de Centroamérica, el sur del Caribe y la Amazonía, la preocupación se relaciona con la falta de precipitaciones. Una reducción sostenida del aporte de agua puede afectar los cultivos y complicar el funcionamiento de actividades que dependen de las lluvias estacionales.

Estas tendencias no permiten determinar por sí solas qué ocurrirá en una ciudad o en una fecha concreta. La OMM distingue entre los pronósticos climáticos estacionales y las previsiones de eventos individuales, por lo que los informes nacionales y regionales resultan necesarios para precisar los riesgos locales.

Qué riesgos enfrentan África y el sudeste asiático

Para partes de África oriental, el escenario contempla una temporada de octubre a diciembre más lluviosa que el promedio. La atención se concentra en las consecuencias que podrían tener las precipitaciones persistentes sobre asentamientos y servicios que ya presentan dificultades para responder a emergencias.



En el África austral, el riesgo de escasez de lluvias durante el inicio de la temporada agrícola puede comprometer las siembras y la disponibilidad de recursos hídricos. La dependencia de la producción rural aumenta la exposición de las familias cuyos ingresos y alimentos provienen de esas actividades.

El sudeste asiático enfrenta una combinación de temperaturas elevadas y menor aporte de precipitaciones. Además de las dificultades para la agricultura y el suministro de agua, esas condiciones pueden favorecer incendios y episodios de contaminación atmosférica asociados al humo.

La respuesta humanitaria anunciada por Naciones Unidas

El responsable de asuntos humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, advirtió que El Niño "sacudirá América Latina, África oriental y austral, Asia y el Pacífico con calor extremo, sequías e inundaciones". La preocupación incluye el deterioro de las condiciones de vida en territorios afectados previamente por desplazamientos, conflictos o falta de servicios.

Naciones Unidas anunció una asignación de 50 millones de dólares para apoyar a 11 países especialmente expuestos. Entre los destinatarios mencionados figuran Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur, que forman parte de ese grupo.

La planificación humanitaria busca utilizar la información climática para anticipar necesidades de asistencia. Entre las áreas bajo seguimiento se encuentran el acceso a agua potable, alimentos, atención sanitaria y alojamiento, cuyos servicios pueden sufrir una presión adicional cuando se superponen amenazas meteorológicas y vulnerabilidad social.

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