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13 agosto 2026

Pobreza infantil en Argentina: informe de la UCA revela que 6 de cada 10 chicos son pobres

Informe de la UCA muestra que más de la mitad de los niños son pobres y casi el 30% no accede regularmente a alimentos.

Un informe reciente del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina expone la magnitud de la pobreza infantil en Argentina y su impacto en múltiples aspectos de la vida cotidiana. Los datos actualizados muestran que la situación continúa siendo un eje central dentro de los problemas estructurales del país.

(Foto: Imagen ilustrativa).

De acuerdo con la medición correspondiente a 2025, el 53,6% de niños, niñas y adolescentes vive en condiciones de pobreza, mientras que un 10,7% se encuentra en la indigencia. A estos indicadores se suma un factor crítico vinculado al acceso a la alimentación.

Casi el 30% de los menores no logra alimentarse de forma regular, lo que evidencia una situación persistente de inseguridad alimentaria incluso en contextos donde existen políticas de asistencia.

Leve mejora reciente sin cambios de fondo

El estudio se basa en la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) y registra una reducción moderada en los niveles de pobreza durante los últimos dos años. Sin embargo, esta variación no implica una transformación estructural del problema.

“La mejora trae alivio, pero no resuelve el problema estructural”, sostiene el informe, al analizar la evolución de los indicadores sociales en el tiempo.

Desde una perspectiva histórica, la pobreza infantil muestra una tendencia ascendente desde 2010, con fluctuaciones ligadas a crisis económicas y recuperaciones parciales que no logran revertir el escenario general.



Inseguridad alimentaria como indicador crítico

Uno de los datos más relevantes del informe es el vinculado a la alimentación infantil. En 2025, el 28,8% de los menores atravesó dificultades para acceder a alimentos, mientras que el 13,2% experimentó situaciones severas.

Estos valores reflejan que el acceso a la comida no está garantizado de forma constante para una parte significativa de la población infantil.

A pesar de que la asistencia alimentaria alcanzó niveles elevados, llegando al 64,8% de los niños, los resultados indican que esta ayuda no logra compensar completamente las necesidades existentes.

El análisis plantea una brecha entre el alcance de las políticas sociales y la magnitud de las carencias estructurales.

Privaciones más allá del ingreso económico

El informe también detalla otras dimensiones de la pobreza que afectan directamente la calidad de vida de los menores.

Un 19,8% dejó de asistir a controles médicos o odontológicos por motivos económicos, lo que evidencia limitaciones en el acceso a servicios básicos de salud.

En materia habitacional, el 18,1% reside en viviendas precarias y el 20,9% vive en condiciones de hacinamiento, factores que inciden en el desarrollo y bienestar.

Además, el 42% no cuenta con acceso adecuado a servicios de saneamiento, lo que refleja carencias estructurales que exceden el nivel de ingresos del hogar.



El papel del empleo adulto en los hogares

El estudio señala que las políticas de asistencia cumplen una función relevante, aunque limitada en su capacidad de resolver la problemática de fondo.

"No fueron diseñadas para cubrir completamente los ingresos de los hogares", explicó la investigadora Ianina Tuñón, en referencia al alcance de los programas sociales.

En este contexto, el informe destaca que la mejora en las condiciones laborales de los adultos aparece como un factor clave para reducir la pobreza infantil de manera sostenida.

Persistencia de un problema estructural

A pesar de las variaciones recientes, los niveles actuales de pobreza infantil se mantienen por encima de los registrados hace una década.

Los datos analizados indican que se trata de un fenómeno de carácter estructural, con impacto prolongado en el tiempo y múltiples dimensiones que requieren abordajes integrales.

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