El contexto económico actual está generando modificaciones en los hábitos de compra de alimentos en distintos sectores de la población. La pérdida de poder adquisitivo y el aumento sostenido de los precios llevan a muchas familias a reorganizar su presupuesto y priorizar productos más accesibles.
En este escenario, pollerías de todo el país registran un incremento en la demanda de alitas, carcasas y menudos de pollo. Estos cortes, que durante años fueron considerados "secundarios", comenzaron a ganar protagonismo en la mesa de muchos argentinos.
La inflación baja, pero el consumo sigue condicionado
A pesar de que algunos indicadores macroeconómicos muestran una desaceleración de la inflación y se observan cambios en el mercado cambiario, el impacto en la economía doméstica continúa siendo significativo. En los puntos de venta de alimentos se observa una tendencia clara: el precio se convierte en el factor principal al momento de elegir qué comprar.
Comerciantes de supermercados, carnicerías y pollerías de distintas regiones del país señalan que las ventas de cortes tradicionales disminuyeron, mientras que aumentó la salida de productos más económicos. Este cambio refleja cómo los consumidores reorganizan sus decisiones de compra frente al aumento del costo de vida.
Cortes económicos que pasan a primer plano
En muchos barrios del interior del país, los comerciantes indican que los cortes económicos de pollo dejaron de considerarse simplemente restos o productos de descarte. Actualmente se utilizan con mayor frecuencia como base para preparaciones caseras que permiten rendir más las comidas.
Las carcasas y menudos suelen emplearse para elaborar caldos, sopas y guisos, platos que permiten alimentar a varias personas con una menor inversión. De esta manera, productos que antes tenían poca demanda comenzaron a ocupar un espacio más visible en las ventas de las pollerías.
Mario, de 57 años, con una década al frente de una pollería, comentó que "si bien el pollo siempre fue más económico que la carne vacuna, nunca antes se había vendido tanta carcasa o menudo como en la actualidad".
La pechuga de pollo pierde presencia en las compras
Dentro del mercado avícola, la pechuga de pollo históricamente fue uno de los cortes más elegidos por los consumidores debido a su versatilidad en la cocina y su bajo contenido graso. Sin embargo, el aumento de los precios provocó que muchas familias reduzcan su compra o directamente dejen de incluirla en su lista habitual.
Marcelo, de 48 años, empleado en una pollería del conurbano bonaerense, describió el cambio en el comportamiento de los clientes: "Lo que más se vende es lo que menos cuesta. La pechuga, que ya era cara, ahora directamente casi no se lleva. Se volvió un lujo".
Mayor demanda en locales con precios accesibles
En distintos barrios se observan largas filas en comercios que ofrecen cortes avícolas de bajo costo. Las promociones o precios reducidos generan mayor circulación de clientes que buscan aprovechar estas opciones para abastecerse durante varios días.
En el barrio porteño de Chacarita, María, de 70 años, aguardó más de quince minutos para comprar menudos y carcasas. "Soy jubilada, llevé diez kilos. Con eso me arreglo para toda la semana", explicó.
Su esposo, Oscar, de 74 años, realiza trabajos ocasionales. "Con lo que ganamos entre los dos no alcanza", dijo. La pareja tiene tres hijos y considera que el contexto económico actual presenta dificultades que recuerdan a otras etapas complejas vividas en el país.
Familias que adaptan sus comidas al presupuesto
El cambio en el tipo de productos que se compran también se refleja en la organización de los menús familiares. Muchas personas optan por alimentos que permitan cocinar en mayor cantidad o reutilizar preparaciones durante varios días.
Sabrina, de 36 años, administrativa residente en San Justo, explicó que suele comprar alitas de pollo para preparar comidas en su casa. "Mi nena las adora y, además, son lo más accesible. Me encantaría llevarle lomo, pero no llego con lo que cobro", señaló.
Situaciones como esta se repiten en numerosos hogares donde el presupuesto destinado a alimentos se ajusta constantemente. En muchos casos, las decisiones de compra se basan en la posibilidad de preparar platos rendidores, lo que explica el crecimiento del consumo de productos avícolas considerados económicos.

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