En el marco de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el papa León XIV abordó el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y sus implicancias culturales, sociales y comunicativas. Desde el Vaticano, planteó la necesidad de establecer criterios éticos y marcos normativos que orienten el desarrollo tecnológico sin desplazar el rol humano.
Advertencia sobre la IA como “oráculo”
El pontífice señaló que la percepción de la inteligencia artificial como una herramienta capaz de responder a todas las preguntas representa un riesgo para la autonomía intelectual. Definió como problemática la confianza “ingenua y acrítica” en una tecnología concebida como “amiga omnisciente, dispensadora de toda información, archivo de toda memoria, oráculo de todo consejo”.
Riesgos para el pensamiento y la comunicación humana
León XIV indicó que delegar procesos mentales en soluciones estadísticas automatizadas puede reducir el ejercicio del pensamiento propio. Esta práctica, explicó, podría afectar con el tiempo las capacidades cognitivas, emocionales y comunicativas de las personas.
Algoritmos y debilitamiento del debate público
El mensaje papal advirtió que los sistemas diseñados para captar atención y aumentar la interacción priorizan reacciones inmediatas por sobre la reflexión profunda. Esta lógica, según el pontífice, condiciona la producción cultural y mediática al ritmo de los algoritmos.
En ese sentido, sostuvo: “Si bien la IA puede proporcionar apoyo y asistencia en la gestión de tareas comunicativas, eludir el esfuerzo del propio pensamiento, conformándonos con una compilación estadística artificial, corre el riesgo, a largo plazo, de erosionar nuestras capacidades cognitivas, emocionales y comunicativas”.
Agentes automatizados e influencers virtuales
El papa también se refirió a la presencia creciente de chatbots y figuras virtuales en redes sociales. Observó que resulta cada vez más difícil distinguir si una interacción digital corresponde a una persona real o a un sistema automatizado, lo que introduce nuevos desafíos para la confianza pública.
Persuasión encubierta y manipulación social
Según León XIV, los modelos lingüísticos avanzados pueden actuar como “arquitectos ocultos” de las emociones de los usuarios. Esta capacidad de influencia incrementa el riesgo de manipulación tanto individual como colectiva dentro de los entornos digitales.
Impacto en el tejido social y cultural
El pontífice subrayó que las transformaciones tecnológicas no afectan solo al individuo, sino también a las relaciones comunitarias y a la vida cultural y política. Reemplazar los vínculos humanos por sistemas entrenados para clasificar pensamientos podría generar aislamiento y debilitar la cohesión social.
Concentración empresarial y control de los algoritmos
León XIV manifestó preocupación por el poder concentrado en un número reducido de compañías tecnológicas, situación que describió como un “oligopolio”. Este escenario, afirmó, abre interrogantes sobre quién define los contenidos y las reglas del debate digital a escala global.
Necesidad de regulación ética y transparencia
El papa sostuvo que el desafío no es frenar la innovación, sino orientarla bajo criterios humanos. Reclamó “transparencia” en los procesos de desarrollo tecnológico y pidió una “regulación adecuada” que permita combatir la difusión de información falsa y proteger a los ciudadanos.
Rol de los medios y crítica al “clickbait”
En su mensaje, exhortó a los medios de comunicación a no depender exclusivamente de algoritmos guiados por la atención inmediata. Planteó que la información debe considerarse un bien público y no quedar subordinada a prácticas como el “clickbait”.
Distinción entre contenidos humanos y automatizados
El pontífice remarcó la importancia de diferenciar con claridad los materiales generados por personas de aquellos producidos por máquinas. Esta distinción, indicó, es clave para sostener estándares de calidad informativa y garantizar la transparencia de las fuentes.
Educación y ciudadanía digital responsable
León XIV convocó a desarrolladores, legisladores, académicos, periodistas y educadores a participar en la construcción de una ciudadanía digital consciente. Consideró imprescindible promover una formación crítica que evite percibir a la inteligencia artificial como sustituto del ser humano.
Formación integral frente al avance tecnológico
Finalmente, destacó la necesidad de fortalecer tanto las competencias digitales como la educación humanística y cultural. Según expresó, estos dos pilares resultan fundamentales para comprender la influencia de los algoritmos en la percepción social y en la participación democrática.

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