El referente social fue aprehendido por la Policía Federal luego de permanecer atrincherado junto a militantes en el edificio ubicado en Recoleta, cuya cesión fue revocada por el Gobierno.
Un operativo tenso en pleno centro porteño
En la tarde del sábado, agentes de la Policía Federal detuvieron al dirigente social Juan Grabois, quien se encontraba dentro del Instituto Juan Domingo Perón, en la Ciudad de Buenos Aires, acompañado por un grupo de militantes. La intervención policial se produjo en medio de forcejeos, gritos y el uso de gas pimienta, mientras varios de los presentes intentaban impedir el procedimiento.
La situación se desarrolló en el inmueble de la calle Austria, en el barrio de Recoleta, donde funcionaba hasta hace pocos días el mencionado instituto. Según fuentes oficiales, el lugar debía ser entregado a las autoridades del Ministerio de Capital Humano antes de la finalización del día sábado, de acuerdo con lo establecido por una resolución administrativa que revocó su uso anterior.
El edificio, símbolo histórico del peronismo
La sede en cuestión no es un lugar cualquiera: se trata de una casa histórica donde vivieron Juan Domingo Perón y Eva Duarte durante los primeros años de su relación. Por ello, además de su valor patrimonial, posee una fuerte carga simbólica para el movimiento peronista y sectores afines.
Pese al cierre oficial dispuesto por el Gobierno nacional el pasado 21 de mayo, Grabois ingresó al edificio en horas de la mañana e instó a sus seguidores a mantenerse en el lugar. En un video difundido en redes sociales, el dirigente llamó a hacer “el aguante” para evitar la entrega del inmueble a las autoridades estatales.
Acusaciones de ocupación ilegal
Desde el Ministerio de Capital Humano, a cargo de la gestión del edificio, se denunció públicamente que la permanencia de Grabois y sus acompañantes constituía una “usurpación”. En un comunicado difundido por la cartera, se informó que se radicó una denuncia formal por intrusión y que se solicitó la intervención policial a través de un llamado al 911.
"El edificio pertenece al Ministerio de Capital Humano y fue debidamente cerrado por disposición oficial", señalaron voceros del organismo. Según explicaron, el Instituto ya no contaba con autorización para operar bajo su estructura anterior, y la presencia de los militantes dentro del inmueble no contaba con ningún tipo de respaldo jurídico.
Un hecho con impacto político
La detención de Grabois tuvo una inmediata repercusión en el ámbito político y mediático. Mientras que algunos sectores oficialistas respaldaron la medida, referentes de la oposición y del ámbito sindical criticaron el operativo, señalando un posible uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades.
El episodio se suma a una serie de medidas del Ejecutivo tendientes a desactivar o reconvertir espacios vinculados a expresiones del peronismo histórico. En este contexto, la resistencia liderada por Grabois fue interpretada como un gesto simbólico de confrontación con las decisiones del actual gobierno nacional.

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