Durante mucho tiempo, en Argentina, surgió una pregunta aparentemente simple pero que generó un sinfín de especulaciones: ¿existe alguna diferencia entre el carpincho y el capibara? Este interrogante, que creció en paralelo al auge de estos animales en espacios urbanos como Nordelta, finalmente tiene una respuesta clara y contundente.
Un solo animal, distintos nombres
La confusión generalizada se explica por la diversidad de denominaciones que recibe el mismo animal en diferentes regiones. Carpincho y capibara son, en efecto, nombres que hacen referencia al mismo roedor, científicamente llamado Hydrochoerus hydrochaeris. Se trata del roedor más grande del planeta, una especie herbívora que puede alcanzar los 55 kilos de peso, superar el metro de longitud y medir entre 50 y 62 centímetros de altura.
En Argentina y Uruguay, el término más comúnmente utilizado es carpincho, mientras que capibara predomina en contextos internacionales y en otros países de América Latina. En Colombia, por ejemplo, se lo conoce como chigüiro.
Fenómeno viral: el carpincho albino
En las últimas semanas, un caso particular despertó el interés del público: la aparición de un carpincho albino en la provincia de Corrientes. El video, publicado en redes sociales por un usuario que acompañó las imágenes con un comentario irónico sobre la relevancia de las noticias, se viralizó rápidamente, acumulando miles de interacciones.
El ejemplar se mostró notablemente distinto a sus pares por su pelaje blanco y ojos claros. Por su tamaño, se estima que se trata de una cría. La rareza del animal causó sorpresa, ya que los carpinchos suelen presentar una tonalidad marrón oscura. Se supo luego que estos ejemplares albinos tuvieron su origen en la Reserva López Lomba, ubicada en Tacuarembó, Uruguay, pero su presencia en Corrientes no había sido documentada previamente.
La convivencia conflictiva en Nordelta
Más allá del interés por su aspecto físico o su nombre, los carpinchos también están en el centro de otra polémica: su creciente presencia en barrios cerrados como Nordelta, en el partido bonaerense de Tigre. En esta zona urbanizada sobre terrenos originalmente naturales, los animales se han hecho visibles en calles, jardines e incluso lagunas artificiales, lo que despertó quejas de residentes que alegan problemas de convivencia.
Algunos habitantes denunciaron incidentes con mascotas, daños en vehículos y hasta accidentes de tránsito. En contrapartida, especialistas en biodiversidad advirtieron que la situación debe ser entendida dentro de un marco ecológico.
Opinión de expertos: no representan una amenaza
En declaraciones a medios locales, Manuel Jaramillo, director de la Fundación Vida Silvestre, explicó que la aparición de estos animales no debería considerarse un hecho anómalo. Según sus palabras, “la fauna vuelve a ocupar el lugar que alguna vez fue suyo”, haciendo referencia al avance urbano sobre espacios naturales.
Jaramillo subrayó que los carpinchos no significan un riesgo para las personas. Explicó que su comportamiento es pacífico, que cuentan con sólo dos incisivos adaptados para raspar vegetación y que tienden a huir hacia cuerpos de agua si se sienten amenazados. Solo podrían llegar a reaccionar agresivamente si están acorralados.
El experto también recordó que durante la pandemia, con menos tránsito humano, muchos animales silvestres reaparecieron en zonas urbanas, lo que demuestra que la presencia de fauna silvestre es más habitual de lo que se percibe.


0 comments:
Publicar un comentario