La cadena de supermercados más grande del interior del país enfrenta un complejo panorama económico por la baja en el consumo, pese a una aparente estabilización macroeconómica.
La crisis del consumo golpea con fuerza a La Anónima
Durante los primeros nueve meses del ciclo fiscal actual, La Anónima, la principal cadena de supermercados del interior del país, sufrió una pérdida significativa en su nivel de rentabilidad. La compañía, controlada por la sociedad S.A. Importadora y Exportadora de la Patagonia, reportó una baja en sus ganancias que pasaron de $85.596 millones a $32.954 millones, lo que representa una merma de $52.642 millones.
El contexto en el que se produce este retroceso está marcado por una profunda recesión que atraviesa la economía argentina. A pesar de que la inflación ha mostrado una desaceleración y se estabilizó en torno al 3% mensual, esto no se tradujo en una mejora del poder adquisitivo de la población ni en un repunte del consumo interno. El cambio de hábitos en los consumidores parece haber tenido un impacto directo en las operaciones de la firma.
Participación destacada en el mercado nacional
Según datos de la consultora Nielsen, La Anónima mantiene una participación de mercado del 11,7%, ubicándose como uno de los actores más importantes del sector, por detrás de compañías como Carrefour, Coto y Changomás. A diferencia de estos, no opera en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sino que concentra su actividad en las provincias del interior.
Durante el período comprendido entre el 1 de julio de 2024 y el 31 de marzo de 2025, los ingresos netos de la empresa alcanzaron los $18.000 millones, lo que representa una caída del 3,93% respecto del mismo período del ejercicio anterior, cuando se habían registrado $18.940 millones.
Caída generalizada en el núcleo del negocio
La mayor parte de la facturación de La Anónima proviene del segmento de supermercados, que representa el 92,01% de sus ingresos. En este rubro, se observó una baja del 3,99% en las ventas. Según la propia empresa, esta contracción habría sido aún más marcada si no se hubieran incorporado nuevas sucursales en Bella Vista, San Benito, Fernández Oro y San Patricio del Chañar, abiertas durante 2024.
En paralelo, el negocio del frigorífico, que representa el 7,44% del total de ingresos del grupo, también evidenció una caída del 8,16% en las ventas, ampliando así el deterioro en las cifras generales.
Tarjetas de crédito: un único punto positivo
A contramano del resto de los segmentos, el área de servicios financieros, operada bajo la marca Tarjetas del Mar, mostró un crecimiento significativo. Este rubro registró un incremento de ingresos del 250,32%, constituyéndose como uno de los pocos sectores en expansión dentro del grupo.
Rentabilidad y gastos en retroceso
El balance global de la compañía indica una ganancia bruta de $513.269 millones, equivalentes al 28,21% de los ingresos netos. Esta cifra implica una disminución del 11,83% respecto del mismo período del ejercicio anterior, donde se habían registrado $582.163 millones, equivalentes al 30,74% de los ingresos.
En cuanto a los gastos operativos, se registró una reducción del 26,9%, pasando de $511.191 millones a $475.105 millones. Este descenso se explica, en parte, por un recorte en las remuneraciones, contribuciones sociales y honorarios, los cuales pasaron de representar el 15,54% de los ingresos netos al 13,67%. La empresa justificó estos ajustes como necesarios para adecuarse al nuevo nivel de actividad en algunas sucursales.
Además, los impuestos representaron el 25% de los gastos operativos y totalizaron $118.802 millones, con una leve disminución del 1,44%. Por su parte, los gastos y servicios de funcionamiento sumaron $79.028 millones, es decir, un 17% del total de los gastos. El resto fue generado por la depreciación de activos y amortización de software, entre otros rubros, con un total de $28.466 millones.
Un escenario que se repite
La tendencia negativa no es nueva. Ya en el ejercicio anterior, la empresa había reportado una caída de sus beneficios de $204.796 millones a $160.947 millones, también explicada por la retracción del consumo y la pérdida del poder de compra de los salarios. Esta continuidad en la pérdida de rentabilidad ha obligado a la compañía a revisar sus planes estratégicos.
Inversión sostenida en expansión
A pesar de la crisis, el directorio de La Anónima mantiene una política de expansión territorial con el objetivo de consolidar su presencia en el interior del país. Durante el último período, la empresa abrió siete nuevas sucursales y llevó a cabo remodelaciones y ampliaciones que demandaron una inversión de $37.950 millones.
El documento enviado por la empresa a la Comisión Nacional de Valores reconoce el momento difícil que atraviesa el sector, aunque sostiene que la compañía aún se encuentra en una posición financiera privilegiada, lo que le permite seguir invirtiendo y adaptarse a las nuevas condiciones del mercado.
Proyecciones y foco en lo digital
Entre los proyectos en curso se encuentra el desarrollo de un módulo de Préstamos Personales que operará completamente desde la aplicación móvil, siguiendo el modelo de Préstamos al Consumo.
La aplicación de La Anónima también está siendo utilizada para disminuir el uso de papel y tinta mediante la eliminación progresiva de la impresión de tickets. Otro frente de trabajo relevante es el e-commerce, donde la tienda La Anónima Online Tecno Hogar ya suma 897.500 clientes registrados y representa el 3% de las ventas totales del grupo.
En paralelo, la empresa está desarrollando un sistema que permita unificar todos sus canales digitales, incluyendo productos de consumo masivo, bienes durables, tarjetas de crédito, beneficios y novedades institucionales. Con esta integración, La Anónima busca simplificar la experiencia del usuario y fortalecer su presencia en el canal online.

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