La ofensiva dejó inutilizada una infraestructura clave para la ayuda humanitaria en Yemen y ocurre tras un ataque hutí contra territorio israelí.
Israel bombardea el aeropuerto internacional de Saná y eleva la tensión en Medio Oriente
En un giro dramático del conflicto en Medio Oriente, la aviación israelí ejecutó este lunes un ataque aéreo masivo contra el principal aeropuerto de Yemen, ubicado en la capital Saná. Según fuentes militares, la operación destruyó por completo las instalaciones operativas de la terminal aérea, incluyendo la pista de aterrizaje, torres de control y varios edificios civiles.
La ofensiva ocurre en represalia por el lanzamiento de un misil de largo alcance que impactó en las cercanías del aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv, presuntamente disparado por los rebeldes hutíes. Aunque el proyectil no causó víctimas fatales, varios civiles resultaron heridos por la onda expansiva y el tráfico aéreo se vio temporalmente interrumpido.
Israel atribuyó directamente el ataque a los hutíes, un grupo insurgente chií que controla gran parte del norte y oeste de Yemen y cuenta con el respaldo militar de Irán. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, confirmó que el operativo fue una "respuesta directa a la agresión sufrida en territorio israelí" y advirtió que “toda infraestructura utilizada con fines hostiles sufrirá las consecuencias”.
Fuentes locales en Yemen reportaron que además del aeropuerto, otros blancos fueron alcanzados, entre ellos una planta eléctrica y una fábrica industrial en las afueras de Saná. El Ministerio de Salud del gobierno hutí declaró que hay víctimas civiles, aunque no se ha podido confirmar el número exacto debido a las dificultades en el acceso a la zona bombardeada.
Uno de los hechos más graves es que una delegación internacional se encontraba en el aeropuerto de Saná al momento del bombardeo. Entre sus integrantes estaba el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien resultó ileso, aunque uno de sus acompañantes habría sido herido por la metralla. Naciones Unidas expresó su "profunda alarma" por el ataque y exigió "garantías inmediatas para la seguridad del personal humanitario en terreno".
Organismos internacionales advirtieron que la destrucción del aeropuerto representa un golpe severo a los esfuerzos de asistencia humanitaria en Yemen, un país que atraviesa una de las crisis más graves del mundo, con millones de personas en situación de emergencia alimentaria. Saná es uno de los pocos puntos de entrada de suministros médicos y alimentos a las zonas controladas por los hutíes.
Por su parte, el movimiento insurgente prometió una respuesta "dolorosa" y acusó a Israel de "crímenes de guerra contra la población civil yemení". En un comunicado difundido en sus canales oficiales, afirmaron que continuarán su ofensiva contra intereses israelíes y sus aliados en la región “hasta que cese la agresión contra Gaza”.
La escalada reaviva el temor de una extensión regional del conflicto, que ya involucra a varios actores. Mientras Estados Unidos había comenzado a reducir sus operaciones en Yemen tras un acuerdo de cese de hostilidades con los hutíes mediado por Omán, Israel parece decidido a continuar su ofensiva directa.
Analistas internacionales advierten que este tipo de ataques cruzados, lejos de aislar a los rebeldes yemeníes, podrían fortalecer su narrativa de resistencia regional frente a Israel, complicando aún más cualquier intento de pacificación o diálogo.
La situación en Yemen, ya devastada por más de una década de guerra civil, podría ingresar en una nueva fase de inestabilidad ante el riesgo de que se convierta en un campo de batalla indirecto entre Tel Aviv y Teherán.

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