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11 mayo 2025

Crisis económica y consumo: crece la demanda de cortes de pollo baratos

Ante el deterioro del poder adquisitivo, cada vez más personas eligen opciones de bajo costo para cocinar. Las pollerías registran un aumento en la venta de carcasas, alitas y menudos de pollo.

La inflación cede, pero no mejora el bolsillo

Aunque algunos indicadores muestran una desaceleración inflacionaria y señales de apertura en el mercado cambiario, la situación económica cotidiana en distintos puntos del país dista de mejorar. Las ventas en las carnicerías y supermercados reflejan una tendencia que se consolida semana a semana: más consumidores priorizan el precio sobre la calidad o el valor nutricional.



Lo que antes era descarte, hoy es un recurso

En distintos barrios del interior del país, comerciantes confirmaron que la venta de cortes de pollo económicos creció de manera sostenida. La carcasa, las alitas y los menudos, considerados en el pasado como subproductos o incluso descarte, se han convertido en el recurso base para caldos, sopas y guisos.

Mario, de 57 años, trabaja hace una década al frente de un local dedicado a la venta de productos avícolas y aseguró: "Si bien el pollo siempre fue más barato que la carne vacuna, jamás vendimos tantas carcasas o menudos como ahora".



Pechuga: de habitual a inaccesible

En el mismo sentido se expresó Marcelo, de 48 años, que trabaja en una pollería del conurbano. "Lo que más se vende es lo que menos cuesta. Hoy por hoy, lo usan para dar sabor a las comidas. La pechuga de pollo, que ya era cara, ahora directamente casi no se lleva. Se volvió un lujo".



Largas filas por lo más barato

Durante una recorrida por distintos comercios, se observaron colas en las puertas de locales que ofrecían cortes avícolas accesibles. En el barrio porteño de Chacarita, María, de 70 años, aguardó más de 15 minutos para comprar menudos y carcasas. "Soy jubilada, llevé diez kilos. Con eso me arreglo para toda la semana", dijo.

En su casa la esperaba su esposo Oscar, de 74 años. "Hace changas. Con lo que ganamos entre los dos no alcanza", agregó. La pareja tiene tres hijos y afirma que la situación es más difícil que en otros momentos.



El menú se adapta a lo que hay

Sabrina, de 36 años, compra alitas con frecuencia. Vive en San Justo y trabaja como administrativa en un local de ropa. "Mi nena las adora y, además, son lo más accesible. Me encantaría llevarle lomo, pero no llego con lo que cobro", explicó.

El relato de estas personas refleja una realidad compartida por miles de hogares. Con salarios bajos, precios en alza y escasas oportunidades de empleo formal, muchas familias deben recurrir a lo que antes era considerado un último recurso.

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